octubre 05, 2012

Pequeños tesoros

El espejo de Matsuyama
Soy rematadamente pobre. No tengo trabajo ni una casa propia. Creo que ni siquiera los muebles que están en mi pieza son míos. Pero entre mis escasas posesiones materiales, tengo pequeños tesoros. Pequeños tesoros que debo admitir no eran míos, que me los adueñé sin permiso, pero dudo que alguien más los extrañe. Los robé? No lo sé. Si es que olvidar (para siempre) devolver algo que te prestaron se considera un robo, supongo que sí, los robé. Pero no me arrepiento. Si los hubiese devuelto, probablemente hubiesen corrido la misma suerte que la vieja colección de "Mampato" que fue una de mis primeras lecturas: se los habrían comido los ratones!
En fin, tengo 4 pequeños tesoros: 4 libros de cuentos infantiles que leí por primera vez a los 5 años y que adoré siempre. Eran más, pero esos fueron los único que logré rescatar de su amargo destino como alimento de roedores.
Conservo la esperanza de que mi pequeña sienta la misma pasión por los libros, para que el rescate no haya sido en vano.

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