diciembre 22, 2012

Reflexiones del fin del mundo.

Acabo de leer un tweet que decía: "El fin del mundo es personalizado". Y le encuentro mucha razón. 

Cada día es el fin del mundo para miles de personas. Cada día hay nuevas tragedias, enfermedades, catástrofes naturales que quitan la vida a los seres humanos. Entonces, por qué le tememos tanto al "fin del mundo"?.

Una profecía maya, obviamente mal interpretada*, junto a los dichos de una princesa japonesa, y otras tantas predicciones falsas, desataron la histeria colectiva. Vimos como la gente juntaba alimentos, construía bunkers, planeaba suicidios colectivos, y muchos otros  se endeudaban más allá de sus posibilidades, total el mundo se iba a acabar.

Y no entiendo mucho de qué servirían la mayoría de esas precauciones. Si se acaba el mundo, de qué te sirve juntar bienes materiales que probablemente no podrás utilizar? Si se acaba el mundo es bastante probable que de nada sirvan los refugios. Si se acaba el mundo, no valdría más tener la conciencia en paz, en caso de que exista un "más allá"?

Pero llegó la fecha, y aquí seguimos, vivitos y coleando. Al parecer queda mundo para rato, o tal vez no tanto, si seguimos destruyendo el planeta y a la propia raza humana a este ritmo. Es increíble que tengamos tanto miedo de una explosión o una lluvia de meteoritos que acabe con todo de una vez, en lugar de temerle a las enfermedades, la contaminación, y las guerras que nos matan poco a poco.

Al menos yo, mientras llega el verdadero fin, me preocupo de ser feliz junto a quienes amo. De mantener mi alma en paz, sólo por si acaso. Quién sabe si mi fin del mundo personalizado me espera a la vuelta de la esquina.



* En tiempos en los que tenemos tan mala comprensión de lectura, incluso en nuestros propios idiomas, qué les hizo pensar que eran capaces de descifrar adecuadamente una profecía maya?

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