agosto 17, 2013

Parte de la hermosura... (o reivindicación de las flacas)

Dicen que la gordura es parte de la hermosura. Bien, pues si eso es cierto, ahora soy mucho más hermosa que durante mi adolescencia.

El caso es que escribo esto de puro picada.

Cierto, ya no soy flaca, pero alguna vez lo fui, y no fue lindo.
Y por qué? Pues porque todos son injustos con las flacas naturales. Si alguien osa ofender a una gorda, automáticamente se espantan todos, acusan discriminación y hacen gran parafernalia. Y eso lo encuentro bien, pues no deberíamos ofender a alguien basados en su aspecto físico. Lo malo es que por lo general quienes defienden a las mujeres con unos kilitos extras, suelen  al mismo tiempo ofender a las flacas: "Las flacas son horribles", "Son todas unas anoréxicas", "Parecen esqueletos", y muchos comentarios similares. Y quién defiende a las flacas? Nadie.

Hace un rato, de hecho, leía un artículo acerca de las jóvenes que hacen de todo para lograr tener un espacio entre sus muslos, denominado "Thigh gap".  Y claro que es horrible que pretendan cambiar una parte de su cuerpo a punta de dietas extremas, que se obsesionen a tal punto con una parte específica de su cuerpo que no pueden cambiar. Pero eso no significa que quienes sí tengan el famoso "Thigh gap" naturalmente sean horrorosas, como leí en algunos de los comentarios al respecto.

Yo crecí en una familia de gordas (si leen esto no se ofendan, please). La mayor parte de las mujeres en mi familia son gordas y pechugonas. Y no imaginan lo horrible que fue mi adolescencia de niña flaca y sin pechugas. No saben la cantidad de comida que ingería para intentar ser más gorda, mientras todas las demás hacían dietas para adelgazar. No saben lo frustrante que era que todos comentaran que yo era anoréxica.

Ahora peso unos 15 kilos más que cuando era adolescente, y muchos me dicen lo gorda que estoy.

El punto es, no importa si estás gorda o flaca, siempre habrá alguien a quien le parezca mal, pero lo que importa es gustarse una misma, no?

Y... por favor! Dejemos de criticar y fijarnos en el cuerpo de los demás. A no ser que la otra persona sufra de alguna enfermedad, no debería siquiera preocuparnos si es gorda, flaca, alta, baja, tiene las pechugas grandes o pequeñas, si tiene el trasero grande o si no tiene trasero. Son este tipo de críticas las que hacen que las adolescentes se obsesionen con su cuerpo a extremos insólitos.

Hay muchas otras cualidades más importantes en una persona que si tiene los muslos gruesos o no.











1 comentario:

Francisco Cataldo dijo...

Totalmente cierto, amiga. Saludos!