diciembre 16, 2015

Historia breve

Había sido un mal día, prometía ser una mala noche, y no tenía ganas de salir de casa, pero unos amigos me invitaron a ver una película, y fui.

No recuerdo qué día era, pero hacía frío, así que de seguro estábamos en invierno.

Llegué al lugar bastante arreglada, o eso comentó uno de los amigos con los que me encontré ahí. Yo opinaba que me veía igual que todos los días. 

Entramos. Todo estaba oscuro. Nos sentamos en primera fila. La película, resultó ser la peor que había visto en mucho tiempo, y antes de 15 minutos, ya estaba considerablemente aburrida. De pronto, cuando pensaba que me quedaría dormida en ese asiento duro e incómodo, el amigo que estaba sentado a mi derecha, tomó mi mano. La quité de inmediato, pero insistió. No lo rechacé esa segunda vez. Su mano era cálida y suave, me gustó el contacto de su piel.  Así nos pasamos el resto de la película, acariciando nuestras manos en la oscuridad de aquel lugar tan lleno de gente. 

Confieso que me sentí un poco ridícula, como una niña pequeña, o como una adolescente con mariposas en la panza. 

Cuando terminó la película y se encendieron las luces, salimos con el resto de nuestros amigos, nos despedimos, y cada uno siguió su camino como si nada hubiera pasado.

(Breve relato, para mi clase de narración sonora)

1 comentario:

Cristián Morales dijo...

Excelente relato. Me introdujo en el ambiente y sentí mariposas al igual que la protagonista